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domingo, 23 de junio de 2013

Cruasanes de chocolate rápidos y fáciles de hacer

Llevaba tiempo esperando que llegara este fin de semana, por una parte, porque el viernes venía mi hermana y mi cuñado, y por otra... bueno, eso para otro momento. Total, que este fin de semana hemos estado acompañados, y en estos casos intentas cuidarles lo mejor posible (queremos que repitan!!! :D). Ha sido un fin de semana más bien tranquilín, pero aprovechando el buen tiempo que ha hecho nos hemos podido sentar en alguna terraza (relativamente alejada del tráfico) para disfrutar del momento y tomar algo. Y es que cuando viene alguien conocido me encanta enseñarles las tapas que ponen en algunos bares, sólo por pedirte una caña. Esto no es Granada, lo sé, pero no es nada despreciable tampoco.

Anoche les llevamos a un restaurante que nos gusta mucho, tanto por el trato como por la comida. Se llama Marujita's Kitchen, es de una chica argentina y creo que sólo lleva un par de años abierto, pero siempre que hemos ido nos han tratado fenomenal y hemos salido encantados con lo que hemos comido. Es un poco carete, pero un capricho de vez en cuando... Además, casi siempre se puede encontrar algún descuentillo por ahí.

¿Y para desayunar qué? Es un momento para disfrutar en casa, empijamados y despertándose poco a poco mientras tomamos el café... Así que esa intimidad se merece más que unas galletas María para mojar en la leche. Así que les hice unos cruasanes de chocolate. ¡Me encantan! Y es que están súper ricos y son muy rápidos de hacer.




Ingredientes (para 8 cruasanes pequeños):

- 1 lámina de hojaldre
- Chocolate negro intenso/ nocilla / el chocolate que os guste
- ¡Y ya! Aunque el azúcar glass les va muy bien






1) Se coloca la lámina a lo ancho y la partimos por la mitad. Esas dos mitades, a su vez, la partiremos en 2 de nuevo. Cada rectángulo hay que partirlo diagonalmente, separándolo en dos triángulos casi isósceles.


2) Ahora, en la base de cada triángulo (dejando unos 3cm de distancia al extremo) hay que poner un poquito de nocilla, o un trocito de chocolate. Tampoco mucho porque luego se extiende y si no se saldrá. Se empieza a enrollar y en la primera vuelta es bueno encapsularlo un poco, apretando los bordes para evitar que se salga el chocolate. Luego hay que ir enrollándolo hacia la punta, y veremos cómo vamos consiguiendo la forma de cruasán. 


3) Ir colocando los cruasanes sobre la bandeja, mientras ponemos a precalentar el horno a 220º. Cuando estén listos todos, dar una pincelada de agua o leche para que se doren, e introducir en el horno unos 15 minutos  a 200-220º, o lo que indique en el paquete del hojaldre que hayáis usado.


Y por último.... voilá! Sólo queda sacarlos calentitos, espolvorear un poco de azúcar glass sobre ellos, y dejarlos enfriar un poco. ¡Súper ricos! Sobre todo cuando aún están un poco calentitos, aunque no sea la mejor forma de tomarlos...



sábado, 8 de junio de 2013

Pizza cuatro quesos

Me encantan los viernes. Es el día que marca el comienzo del fin de semana y que me dice que tengo todavía dos días enteros para hacer lo que quiera. ¡Bieeeen! De repente parece que el tiempo cunde más... y cuando estoy casera me apetece preparar algo rico y ocioso para cenar, como nachos o pizza, ñaaaami. Y luego disfrutarlo tranquilamente mientras vemos alguna serie o peli, sin pensar que al día siguiente hay que madrugar.

Este viernes le ha tocado a la pizza, aunque he hecho un poco de trampa porque ya la tenía preparada de otro día y sólo tuve que descongelarla. Y es que los ingredientes de la pizza son bastante básicos, están prácticamente en cualquier hogar, salvo la levadura fresca. Así que cuando compro tengo que gastarla pronto... y dejarme la pizza lista para días vaguetes está genial :D Otra opción es congelar la levadura, pero en ese caso hay que contar con dejar un poquito más de cantidad de la que querremos para la receta porque luego sube menos.


Ingredientes para la masa 2 pizzas individuales (algo más pequeñas que las de la foto):

- 225-240g de harina
- 140g de agua
- 4g de sal
- 1-1,5g de levadura fresca

1) Diluimos la levadura en agua ligeramente caliente (no mucho porque si no mataría a las levaduras). 
2) Después añadimos la harina y encima de todo, la sal, para que no entre en contacto directo con la levadura. 
3) Amasamos, hacemos una bola y dejamos reposar 30 minutos para facilitar el amasado. Este reposado es opcional, si no se puede trabajar un poco más la masa y pasar al paso 5 (dejar reposar 2 horas).
4) Amasamos de nuevo unos minutos, le damos forma de bola y lo dejamos en un bol con un poco de harina en la base. Tapamos con film de plástico y un paño encima.
5) Dejamos reposar 2 horas.
6) La masa habrá subido. Se le hace un ligero amasado y cortamos la masa por la mitad (para tener dos futuras pizzas). 
7) Las boleamos de nuevo, o hacemos una bola, y las dejamos reposar tapadas el tiempo que podamos, mínimo hasta que haya subido de nuevo. Yo la tuve 1 horita, pero en la receta original la dejaban 6.


 8) Coger cada bola y darle forma: Es importante no amasar de nuevo la bola para conseguir la forma redonda de la pizza. La masa tiene una textura muy buena ahora para poder trabajarla dándole forma de pizza y que quede fina sin romperse. Aplastar suavemente con los dedos la bola de masa.

Cuando esté bastante lisa pero gordita, trabajar apoyando la palma entera sobre la masa, y abrir los dedos como si fuera un abanico. Así la vamos estirando. Finalmente y con cuidado, podemos levantar la masa para continuar estirándola (con cuidado de que no se rompa). Cuando la tengamos suficientemente fina ya estará lista.


Desde que aprendí a hacer pizza casera me ha gustado mucho por su sencillez, pero es cierto que tienes que contar con tiempo y previsión para que repose la masa. Una vez hecha, añadir el resto de ingredientes es súper fácil y rápido. Ya no queda nada para comernos nuestra pizza :D
Complementos:
1) Poner salsa de tomate (preferentemente casera, claro) en la base.
2) Poner una capita de queso emmental rallado.
3) Hasta aquí sería la base "básica" para cualquier pizza. Yo le añadí el preparado que hay en los supermercados de "rallado 3 quesos" y queso azul francés (Cantorel) que de ese estilo es el que más me gusta.


¡Listo! Metedlo al horno (altura media) precalentado al máximo 10-15 minutos antes y en unos 5 minutos a 220 grados estará listo. Ponedla directamente en la bandeja de horno para que la base esté caliente y se haga bien. Queda muy rica.



Os recomiendo el vídeo de donde saqué la receta, son 10 minutillos pero veis a un italiano de cepa explicar cómo se hace la masa paso a paso. Yo la modifiqué un poquillo para preparar la masa a mano y que llevara menos tiempo, pero si podéis yo no dudaría en repetir la receta del vídeo... Ya me contaréis qué os parece.

¡Buen fin de semana para todos!

sábado, 13 de abril de 2013

Potaje de garbanzos

Lleva como un mes que prácticamente día sí y día también, ha estado lloviendo. Pero hoy, de repente, hace sol, la temperatura es buena y dan previsiones de 27º de máxima para la semana que vien. ¿Locura? No, primavera... Así que toca ir despidiéndose de los platos de cuchara. Es curioso porque cuando somos pequeños no nos suelen gustar demasiado, pero cuando nos hacemos más mayores y empezamos a degustar la comida, a muchos nos acaba encantando. 


Para 2 raciones generosas:
- 250g. de garbanzos
- 1 zanahoria grande o 2 pequeñas
- 1 cebolla
- 1 ramillete de perejil fresco
- espinacas
- 1 huevo duro
- 1 tomate o un chorrín de tomate frito
- pimentón
- 2 hojas de laurel
- 2 dientes de ajo
- aceite
- sal
- (Opcional: cominos. Me gusta añadirlos a los platos de puchero ya que favorece la digestión de estos platos que son algo pesados y les da ese sabor característico)

Éste es un plato que lleva algo de tiempo, pero lo único que se necesita es previsión para poner en remojo los garbanzos la noche de antes. Si se nos ha olvidado y no nos da tiempo a dejarlos 12 horas, podemos escaldarlos unos 2 minutos en agua hirviendo y después dejarlos en remojo 3-4h, como habitualmente. Como aconsejan en Gastronomiaycia, esto acelerará el proceso de hidratación de la legumbre seca.

Para comenzar a preparar el plato, ponemos los garbanzos junto con la zanahoria, cebolla, perejil, ajo y laurel en una olla a presión, los cubrimos con agua (el doble de su tamaño) y echamos sal y un poco de aceite. Los dejamos cocer 30 minutos (mi olla es bastante viejita, pero con las modernas la comida se hace en menos tiempo). En este tiempo aprovechamos para hervir el huevo duro y las espinacas. Pasado este tiempo, podemos hacer dos cosas:

a) Sacar las verduritas y algunos garbanzos de los que hemos cocido y triturarlo con un poco del caldo. Después se añade este puré, las espinacas troceadas y el huevo en taquitos a la olla, junto con una chorrada de tomate frito, el pimentón y el comino triturado. Se pone al fuego de nuevo unos 10 minutos. Si los garbanzos todavía estuviesen duros habría que dejarlos un poco más.

b) En lugar de triturar las verduras podemos cortarlas y que acompañen a los garbanzos. Como en el paso anterior, añadimos las espinacas, huevo duro y especias y cocemos un rato más.

Si se quiere se puede refreír un poco más de cebolla cortada muy fina y 1 tomate (en lugar de echar el tomate frito). Sin quemarlo, el pimentón se echaría aquí y luego pasaríamos el contenido de la sartén a la olla, junto con las espinacas y el huevo, para darles otro hervor.

Queda un plato muy rico para el invierno y muy completo. Además, no olvidemos que según la dieta mediterránea debemos tomar 2 platos de legumbre a la semana!! Aquí tenemos el segundo de mi semana :D Dentro de poco tocarán en ensalada.



domingo, 24 de marzo de 2013

Y de autoregalo de cumpleaños... masa madre de Eric Kayser

No es que sea una cocinera experta pero siempre me ha gustado mucho la cocina, así que dentro de lo poco que sabes vas leyendo cosas y aprendiendo un poquito más. Y así es como conocí el concepto de masa madre, una especie de levadura natural que se utiliza mucho para hacer pan. Hará unos 3 años creé mi primera masa madre... ¡qué contenta! Pero requiere bastante cuidado y no fui capaz de mantenerla, así que mi pequeña acabó muriendo :(

En este tiempo he ido leyendo alguna receta con masa madre y por fin se me ocurrió que este año podía autoregalarme una por mi cumpleaños. Dicho y hecho, así ahora las dos cumpliremos años a la vez y eso me ayudará a darle los cuidados que necesita :D 

Hay muchos tipos de masa madre según el tipo de harina que uses, la proporción de agua, o la materia prima con la que lo hagas. No voy a entrar en esto porque hay muchas páginas que lo explican muy bien y a mí me queda mucho por aprender. Os dejo una página que me ha gustado mucho; habla sobre qué es la masa madre y da algunas recetas. Yo elegí seguir la preparación de Eric Kayser, como la otra vez.

Ingredientes: 
- 50g de harina integral de trigo
- 200g de harina de fuerza
- 20g de azúcar
- 250ml de agua


Día 1

Se mezcla en un recipiente de cristal la harina integral con la misma cantidad de agua (50g y 50ml). Se tapa y se deja reposar durante 24h a una temperatura aproximada de 20º-24º. Si es invierno se puede dejar en sitios más cálidos, como encima de la nevera, cerca del radiador...

Día 2
Si todo ha ido bien veremos burbujitas en nuestra masa, y al destapar el bote hará "pop" por los gases que se han ido concentrando en el bote. Ahora se añaden 100g de harina de fuerza, 100g de agua y 20g de azúcar. Igual que el día anterior, dejamos reposar tapado y en lugar cálido durante 24 horas.

Día 3
La receta original mezcla 200g de harina con 200 de agua... yo utilicé de nuevo 100 y 100 para no tener tanta masa madre. Se mezcla bien y se deja reposar otro ciclo de 24h, pudiendo utilizarla a partir de entonces. ¡Ya tendremos nuestra masa madre! :D


A partir de aquí la guardaremos en la nevera siempre que no la utilicemos. Así haremos una pausa en los procesos de fermentación, reactivándolos cuando vuelva a estar a temperatura ambiente. Por eso, antes de utilizarla tendremos que sacarla del frigorífico y dejarla "activarse" durante unas horas, hasta que burbujee de nuevo.


Como decía, la masa madre conlleva un cuidado continuo, y esto es porque hay que alimentarla semanalmente. La mejor opción es utilizar parte de ella para hacer pan y restituir la parte que sacamos. Es decir, si necesitamos 200g de masa madre añadiremos 100g de agua y 100g de harina antes de volver a guardarla en el frigo (después de haberla dejado fermentar unas horas de nuevo). Si no queremos hacer pan tendremos que alimentarla igualmente, por lo que conviene tirar una parte de ella para poder agregar 50g de harina de fuerza y 50ml de agua. (Añadir más o menos cantidad de harina y agua depende de cuánta masa madre queramos tener, pero siempre guardando la proporción de 1 medida de harina por 1 de agua.)

Para ver que los procesos de fermentación se están llevando a cabo bien tendremos que fijarnos tanto en el olor como en el aspecto de la masa. Tras cada ciclo de reposo, o durante él, veremos que se forman burbujas de gas y que va adquiriendo una textura más cremosa. El olor que desprende es ácido, parecido al de la levadura fresca. Esto son buenas señales... además, la masa madre dobla su volumen, aunque en mi caso no ha sido así, no sé si estará bien hecha. Por lo pronto ahora me toca experimentar e ir mejorándola. He preparado ya un par de panes con ella y, aunque están ricos, tienen buen sabor y aguantan más tiempo sin endurecerse, me salen bastante apelmazados, con la miga muy compacta. Mi plan es utilizar cada ciclo de alimentación de la masa madre para hacer un pan... así que me quedan 50 panes por delante hasta que mi bebé cumpla su primer añito, y para entonces espero haber aprendido mucho de ella.

Además, la masa madre va mejorando con el tiempo, como el buen vino.

jueves, 7 de marzo de 2013

Köttbullar o albóndigas suecas en salsa de champiñón


Hace un tiempo estuve en Suecia y allí probé las conocidas Köttbullar o albóndigas suecas, algo que le sonará a cualquiera que haya pisado IKEA. Es una comida muy típica allí, como cualquiera que haya estado en esas tierras habrá descubierto: de venta en supermercados, en pequeños locales de comida rápida, plato de menú en restaurantes... La cosa es que, cuando te meten tanto algo por la vista, o lo acabas odiando o te enamora, y yo desde entonces les tengo un amor loco. Será también porque no suelo comerlas, si no probablemente acabaría harta.

Tenía pan duro que me quedaba de hace un par de días y ganas de cocinar, así que me he dicho: ¿qué tal si hacemos unas köttbullar? Sí, las llamo así... y lo mejor es mi pronunciación ;)

Ahí va la receta casera. Es muy parecida a la de nuestras albóndigas, sólo cambia un poco la manera de preparar la carne y de cocinarla, pero le da un toque diferente a un plato tan rico y sencillo como el nuestro. Se suelen tomar con puré de patata y mermelada dulce de arándanos o con salsa, por lo que he averiguado. Yo tenía un sobre de preparado de salsa para Köttbullar, así que he aprovechado para cocinarlas así en lugar de con mermelada (amén de que no soy una entusiasta de mezclar lo dulce con salado).


Salsa de champiñones para Köttbullar

Ingredientes para la salsa (3 personas según el sobre):

- 100-150 g de champiñones laminados,

- 100 ml de nata para cocinar,

- 200 ml de agua.


Ingredientes de las albóndigas (para 4 personas):

- 1/2 kg de carne (más proporción de ternera que de cerdo),

- 1 cebolla mediana,

- 1 huevo,

- pan blanco duro de barra,

- mantequilla,

- sal y pimienta blanca.

TRUCO: Es importante utilizar la mantequilla y no aceite, además de pan normal ablandado en leche; es lo que les dará su característico sabor y textura.

Para completar el plato: Puré de patatas.


Lo primero es cortar en trozos pequeños el pan y remojarlo en leche "relativamente abundante". Y digo esto porque tiene que empaparse bien, quedar blandito pero que no quede nadando en leche. Dejarlo unos 10 minutos para que se empape bien. Mientras pasa este tiempo iremos cortando la cebolla en cuadrados pequeños, para pocharla en una sartén con un poco de mantequilla. Evitad que se queme, pero que quede hecha. Luego mezclaremos este pan, la cebolla y el huevo con la carne salpimentada, como veis en la imagen.



Una vez tenemos lista la mezcla, hacemos la forma de las albóndigas, redondeadas y pequeñas. Preparamos una sartén (o reutilizamos la de la cebolla) con algo de mantequilla y la calentamos hasta que deja de borbotear, momento en el que ya podemos echar las albóndigas y freírlas lentamente. Dorarlas a fuego medio, que se hagan bien porque si no quedan blandengues (que no blandas).


Preparación de las albóndigas paso a paso: dar forma, freír y ya listas.

Bien, pues si quisiéramos servirlas con algo de puré de patatas y mermelada o simplemente así, ya las tendríamos listas. En mi caso, como he elegido hacerlas con salsa, he aprovechado el "aceite" que ha quedado en la sartén para hacer los champiñones. Una vez listos he añadido aproximadamente la mitad de las albóndigas, el agua y la nata y, tras removerlo, el contenido del sobre. Dejar hervir unos 5-6 minutos, y listo. Aunque en el sobre dice que la salsa es para tres personas en mi caso nos la hemos comido 2 y no ha sobrado. ¡La verdad es que estaba riquísima! Y mezclada con el puré... ñam. ¿Y qué ha pasado con las otras albóndigas? Las he dejado para poder comerlas solas :D






¡Espero que os guste!