jueves, 8 de agosto de 2013

Comida del futuro ¿hecha en un laboratorio o nacida de los pastos?

¿Cómo comemos hoy en día? ¿Qué comemos, qué mezclas hacemos...? Para hacer el blog intenté crear etiquetas que permitieran llevar una clasificación práctica: si alguien quiere buscar un tipo de plato, que lo encuentre fácilmente y que haya variedad, que tenga dónde elegir y que le sirva para ver ideas. Por eso usé tanto etiquetas de los ingredientes como otras más categoriales, como "cocina internacional", haciendo referencia al país de origen o "vegana" para aquellos que adaptan su forma de comer en función de la ética animal o por salud.

¿Cómo comeremos mañana? En un futuro. No resulta rara la imagen de que la alimentación acabará siendo a base de pastillas que contengan todas las vitaminas y nutrientes necesarios. Esto permitiría mantenernos sanos sin tener que dedicarle tiempo a la comida, además de poder acabar con los problemas de malnutrición y hambruna del tercer mundo. Pero qué pasa? Que la gran mayoría de las personas que no tienen problemas económicos importantes comen por disfrute, por placer. A las personas nos gusta comer, nos gusta saborear un alimento con sus matices según la preparación y nos gusta deleitarnos con una buena conversación delante de un plato. Supongamos entonces que en un futuro seguiremos comiendo los alimentos tal y como los conocemos, variando la forma en que los cocinamos. Pero, ¿de dónde salen los alimentos? ¿La materia prima de una lasaña? ¿De unas hamburguesas? No solemos pensar mucho en ello porque hasta la fecha nos resulta fácil adquirirlo, ¿pero qué hay detrás? Vamos al supermercado y tenemos gran cantidad de productos animales, y si no quedan hoy volveremos mañana y habrá. Los animales han de alimentarse para vivir, y esto a su vez implica que haya una gran cantidad de superficie terrestre dedicada al cultivo que, tanto de manera directa como indirecta, tiene como consumidor final al ser humano. Ya no se come por necesidad, sino por placer o simplemente porque podemos. ¿Cuántos alimentos acaban en la basura -sobras, que se han echado a perder...- y apenas nos preocupamos? Y a partir de aquí podría seguir divagando sin saber tan apenas. 

Pero resulta que la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) -que por su nombre me hace pensar que sabe bastante del tema- calcula que la demanda mundial de carne aumentará un 66% en los próximos 40 años. Para entonces pretendo seguir viva, con hijos y nietos, así que no estamos hablando de cambios a tan largo plazo, algo que me afecta. Un 66%... sin saber de ello, ¿no os parece una barbaridad?

Más aún, la producción de carne supone un impacto ambiental que no conocemos o no queremos ver (vamos, que la ganadería actual está favoreciendo el cambio climático). Ésta es una de las razones que esgrimen los veganos para no consumir carne, pero también la comunidad científica, más allá de la ética animal, está trabajando en ello. Leía hace pocos días que en la Universidad de Maastricht habían fabricado la primera hamburguesa de laboratorio. ¿Qué quiere decir fabricar? Que a partir de células madre extraídas del tejido muscular de una vaca  han dejado crecer y proliferar células y las han diferenciado para obtener tiras de tejido muscular con las que se ha creado la hamburguesa. ¿Primera reacción? Iggggg. ¿Por qué? Porque no estamos acostumbrados a ello y lo de carne de laboratorio... no suena demasiado atractivo. Tampoco lo hacen las tantas historias de poca higiene de algunos restaurantes, pero no dejamos de ir.

¿Ventajas de esta nueva forma de producción sobre la convencional? Dicen que un 45% menos de gasto energético, un 96% menos de  emisiones de gases de efecto invernadero,  y un 99% menos de superficie cultivada.

Lab burguer - Hamburguesa de laboratorio
Hamburguesa creada a partir de células madre de vaca

¿Sabor? Pues bueno, como cualquier inicio, supone una buena aproximación sobre la que hay que seguir trabajando (¿recordáis los primeros móviles que se comercializaron?). Por lo que dicen la textura está lograda, pero el sabor, a pesar de ser intenso, es demasiado seco. La versión 2.0 de esta hamburguesa (o 1.1) incluirá no sólo células madre precursoras del músculo sino también de la grasa, así que parece que lo tienen bien encaminado, ya que como a los que nos gusta la cocina sabemos, la grasa tiene un papel muy importante en el sabor y textura de la carne.

¿Qué opiniones va a suscitar esto? Ufff, es complicado, desde luego, pero si finalmente se acaba introduciendo en el mercado alimentario costará tiempo. Entre comer un trozo de carne natural y uno de laboratorio, dicho así... me llama más el primero, obviamente. Pero también veo las ventajas de que no será carne con restos químicos, de fármacos y otras sustancias que sí acompañan a la carne de vaca. Se eliminarán problemas éticos para muchas personas y se conseguirá la carne de vaca a partir de un sistema que sí es sostenible en el tiempo. A mí, desde luego, me parece interesante y que es algo que hay que tratar con una mentalidad abierta. Lamentablemente, imagino el tipo de respuesta que va a suscitar en gran parte de la población que se va a quedar con una idea equivocada y no va a buscar la implicación real que esto tiene.